- Mié, 10/02/2010 - 19:00
Un año de lucha contra la violencia urbanistica, Hartxs de la dictadura del cemento
I. Introducción
El 11 de enero de 2007 el ayuntamiento comienza el envío de órdenes de desalojo a algunas de las habitantes de las cuevas del Cerro de san Miguel debido a la cesión de terrenos a la empresa municipal Emuvissa, como parte de la puesta en práctica de la rehabilitación de una de las áreas contempladas en el Plan especial Albaicin- Sacromonte (PEPRI) de 1990. Las causas argüidas son la insalubridad del lugar, la inhabitabilidad de algunas cuevas y el aura de inseguridad ciudadana generada en este entorno.
La respuesta inmediata por parte de sus moradoras es el despliegue de pancartas[1] y el aviso a la prensa; a continuación acuden a un encuentro en la casa del aire para plantear su problemática y su necesidad de apoyo. El apoyo lo encuentran, ahora comienzan a organizarse.
Tras una asamblea interna de las habitantes del cerro de San Miguel se convoca una asamblea abierta que reúne a unas cincuenta personas, entre las afectadas, miembros de la Casa del Aire, del Barranco del Abogado, gente de la ACDTG[2], del C.S.O. Los 15 Gatos y demás interesadas a título personal. Las primeras exponen que desean quedarse allí, que la resistencia a un posible desalojo será por medios pacíficos y que tienen mucho interés en contar con el apoyo de más gente. Se toman decisiones prácticas respecto a la posibilidad de desalojo, tales como la permanencia en las cuevas amenazadas o no recoger más notificaciones.
La primera visita es casi simbólica: tres operarios, una furgoneta de reformas y tres patrullas de policía que se dedican a "censar" las cuevas, según sus propias palabras. La segunda visita, en cambio, ronda el centenar de agentes custodiando dos bulldozer y una excavadora de aproximadamente dos toneladas, excediendo en mucho el máximo peso permitido para esa zona según las regulaciones de la oficina de urbanismo (300 kg). Se tapan con arena y escombros ocho cuevas y se tapia otra, e incluso se oyen las palabras de un agente afirmando "Sí, vamos a tapar las cuevas; y si hay alguien dentro mejor".
Se convoca una concentración pacífica en al ayuntamiento para denunciar y difundir la situación, que llegará a contar con una doscientas personas. Una fuerte presencia policial y una marcada importancia de los medios de comunicación caracterizan el evento; de hecho se pacta la hora de clausura entre una representante de las cueveras, el enviado por la redacción de informativos de Telecinco en Andalucía y la policía nacional que estaba al mando
Tras esto se convocan jornadas de trabajo para que las vecinas de Granada se acerquen al cerro y conozcan a la gente que vive allí, también para que los propios moradores se conozcan entre sí y para mostrar la intención de quedarse y de mejorar el entorno.
Había planeada otra concentración que finalmente fue desconvocada para dar paso a la apertura de las jornadas mencionadas en la que se destapian algunas cuevas. Poco a poco se va percibiendo un descenso en la asistencia a dichas jornadas hasta llegar a la decisión de que cada una cuidase de su casa. También se realiza un acto en el CSO Los 15 gatos con el objetivo de recaudar fondos, éste incluye cabaret, teatro, proyección de documental, cena vegana y conciertos.
En el campo legal confluyen una denuncia del colectivo de arquitectos y aparejadores ADOBE por la actuación del ayuntamiento en el cerro, la denuncia a la Junta de Andalucía por la forma de entrar en el cerro y de manipular un terreno que forma parte del patrimonio de la ciudad, y la denuncia por parte del delegado de la UNESCO en Andalucía por el trato deshumanizado hacia los moradores de las cuevas. Esta situación hace que el Ayuntamiento realice una petición al juzgado para que autorice el desalojo de las cuevas, la cual es denegada el 15 de marzo. De momento se ha paralizado cualquier intervención en la zona.
Este proceso de respuesta ante un conflicto concreto mediante la asociación conduce a dos planteamientos:
- La necesidad de una demostración de fuerza social contra la violencia urbanística a la que todas estamos siendo sometidas.
- La existencia en la ciudad de Granada de algunos referentes de resistencia frente a dicha violencia y la necesidad de estrechar lazos entre los mismos.
Así, unas cuantas personas que participan en este proceso comienzan a barajar la posibilidad de plantear una convocatoria colectiva para manifestar el hartazgo de quienes pisamos el suelo que otros asfaltan.
II. ¿Qué es Hart@s de la Dictadura del Cemento?
El espacio denominado como Hart@s de la Dictadura del Cemento no es ni un colectivo ni una plataforma; no es una organización sino la organización de un trabajo colectivo. Posee un carácter mutable y difuso, "existe cuando se necesita". Esto quiere decir que es un espacio dinámico, cambia con los conflictos y con los integrantes. Es un espacio caracterizado por el dinamismo y que busca en sus diferentes tiempos la adaptación a la necesidad de las luchas que se llevan a cabo.
Pero ¿en qué consiste este espacio? Se trata de una red de colectivos e individualidades que funciona a tres niveles: como red de comunicación (convocatorias, actualidad de los conflictos...); como red de apoyo (a las problemáticas concretas); como red de coordinación (asumiendo grandes actos, o facilitando la coordinación entre determinados colectivos).
Para organizar un espacio de estas características, donde tienen cabida diversos grupos e individualidades se hace necesario partir de unos principios y mínimos comunes que sirvan de base para materializar un trabajo colectivo. Los mínimos de los que parte Hart@s son:
a) Horizontalidad
Con horizontalidad nos referimos, en términos generales, a la forma de trabajar conjuntamente. Esto es, frente a la verticalidad de las instituciones y la jerarquización de grupos de poder y de algunos movimientos sociales, planteamos la horizontalidad de poderes, que se tengan en cuenta las opiniones de unos y otros a la hora de buscar un consenso en la manifestación de nuestras acciones. La opción de buscar el consenso en lugar de someter las decisiones a una votación se hace necesaria para conseguir que todos y cada uno de los participantes asuman el trabajo como propio, identificándose con él y comprendiendo su trasfondo.
Sin embargo, con horizontalidad no queremos decir "mismo reparto de trabajo", sino que precisamente la asunción de responsabilidades -con un mínimo de esfuerzo colectivo necesario para que la actividad salga adelante- ha de venir de la propia persona o colectivo en función de su disponibilidad y motivación. Una vez más, para que haya motivación se requiere comprensión y asunción de la problemática. Esto permite que aquellas personas que dispongan de más tiempo o que decidan implicar en mayor medida tengan rienda libre para hacerlo sin que ello suponga una capitalización de la lucha. Por otro lado, no se presiona a la gente para mantener un ritmo (para algunos) a veces insostenible, ni se obliga a adquirir responsabilidades que posteriormente pueden quedar descubiertas.
b) Autonomía
En cuanto al criterio de autonomía, cabe destacar que entre sus amplias acepciones aquí nos referimos principalmente a tres: la que anteriormente mencionados sobre la autonomía de asunción de responsabilidades dentro del trabajo colectivo; la que se refiere a la independencia de instituciones, fuerzas políticas y demás grupos de poder, autonomía de actuación; y la que impide la dependencia de la mayor parte de los medios de comunicación de masas, la autonomía de difusión -que está estrechamente ligada a la necesidad de crear nuestros propios medios de difusión. Así pues, vemos que la autonomía está implícita a nivel interno (toma de decisiones, asunción de responsabilidades) y de cara al exterior (medios de difusión).
La autonomía, en sus diferentes niveles, pretende evitar: por un lado, la capitalización de los poderes en la toma de decisiones y en el trabajo conjunto, por parte de instituciones o grupos de poder, ya que puede suceder que se reoriente el trabajo de todos hacia los objetivos de unos pocos (partidos políticos, sindicatos, etc.), desvirtuando y hasta anulando el sentir de la lucha; por otro lado, también se intenta evitar que se tergiverse nuestra labor, nuestra acción y nuestro discurso a través de las interpretaciones y "corta y pegas" que suelen hacer unos y otros medios (prensa escrita, TV, digital, etc.).
Finalmente, la autonomía permite la autoorganización de los ritmos y trabajos a realizar, el fortalecimiento del grupo (al depender unos de otros y no de unos terceros), y que nuestra acción se oriente hacia los intereses que nosotras mismas acordamos.
c) Concreción en el trabajo: campo de problemáticas urbanísticas
Otro de los mínimos iniciales con los que empezamos a funcionar hace referencia a la concreción de un campo de trabajo, en este caso, problemáticas relacionadas con la violencia urbanística. Todos los colectivos e individualidades participantes han de estar inmersos en conflictos relacionados con el ámbito del urbanismo. Este principio responde a la reorientación del sentido de los diferentes conflictos, pasando de considerarlos como problemáticas particulares aleatoriamente dispersas por el territorio, a interpretarlas como diferentes manifestaciones de un mismo conflicto. Para englobar a un grupo diverso de colectivos e individualidades que trabajan en temas del ámbito rural, urbano, transporte, grandes infraestructuras, vivienda, expansión de la ciudad, etc. había que, aún tratando con conceptos generales, concretar lo mejor posible la problemática. Así se llegó a definir el conflicto de la siguiente manera:
En términos generales, hablamos de la transformación de los modos de vida, tanto rurales como urbanos, por causa de la violencia urbanística. Más concretamente, nos referimos a la expropiación y privatización de los espacios, donde la revalorización de las zonas (causa de intereses particulares de determinados sectores del ámbito de la construcción) provoca la expulsión de las personas, habitantes y usuarios de los lugares en las que tal transformación se produce, y la destrucción de los propios espacios, huertas, terrenos de pastoreo, veredas, ríos, bosques, zonas verdes, plazas y demás entornos naturales, limitando así, cada vez más las áreas donde habitantes y moradores del ámbito rural y urbano desarrollan su vida cotidiana.
Panfleto explicativo de las Jornadas Activas
Contra la Violencia Urbanística, junio 2007.
Este dotar de un significado común al trabajo colectivo permite también proyectar una línea de actuación que la misma práctica va forjando. Hace a su vez de hilo conductor de las diversas acciones que se llevan a cabo y posibilita que gente de diferentes contextos y realidades empiecen a ver la forma de acercar posturas (dejar de priorizar la confrontación de disparidades y centrar el trabajo hacia intereses comunes); todo ello, sin perder nuestro norte, nuestro hacer y, con ello, nuestra identidad.
Si el objetivo se dirigiera a la consolidación de una Fuerza Social que se movilice en torno a las problemáticas urbanísticas, el siguiente paso en la dotación de significado a la lucha sería concretar ese primer movimiento que hablaba del urbanismo en general y materializar esa concreción en sub-áreas de trabajo dentro del urbanismo -por ejemplo, la vivienda y las grandes infraestructuras-.
Estos mínimos no son inmutables y rígidos, sino que se encuentran (unos más que otros) en continuo proceso de reflexión en aras de mejorar la efectividad del trabajo. Esto da pie a la incorporación de nuevos mínimos que surgen de la reflexión sobre la propia práctica experimentada. Este es el caso basarse en la acción pero sin olvidar la reflexión, mínimos que todavía han de ser puestos a debate para ser asumidos por la red Hart@s de la Dictadura del Cemento.
III. Forma de organización: la asamblea
La asamblea es el órgano a través del cual se materializa este espacio de comunicación y encuentro. Los principios que anteriormente calificábamos como fundamentales son la base del funcionamiento organizativo del grupo, viéndose materializados desde la disposición de los espacios de reunión -en forma ovalada, a la misma altura y viendo las caras a la gente- hasta los procesos de toma de decisiones.
Hasta el momento, el elenco de colectivos y personalidades que ha participado de este espacio ha ido variando. En un principio participaban en ella la Plataforma ‘Escápate' (Dílar), Casa del Aire, Granada Vía Verde, ADOBE, Cuevas Barranco del Abogado, vecinos del Cerro de San Miguel, el Centro Social Okupado de los 15 Gatos, Asamblea Contra la Destrucción del Territorio en Granada y la Novena, además de diversas personas a título individual. Actualmente, varios grupos han desaparecido y otros nuevos han surgido. Los grupos que participan en la red actualmente son la Casa del Aire, los amigos del Monte del Loro, el grupo de trabajo en defensa de la Fuente de la Bicha, Granada Vía Verde y la Fábrica de Sueños. Así como se han reducido los grupos, han ido aumentando las personas que participan a título individual.
Dado que se trata de un conjunto de colectivos y que a la asamblea acuden representantes de los mismos (son todos los que están, pero no están todos los que son), toda la información que se aporta en forma de textos, propuestas, libretos, etc. ha de ir a cada colectivo para ser tratado y emitir una respuesta crítica que incluya a todos sus miembros, para posteriormente ser llevado a la asamblea y consensuado con el resto de los grupos.
Todo este ir y venir de la información para poder tomar las decisiones de la manera más horizontal posible responde a la necesidad de que los colectivos y demás participantes se sientan identificados con el discurso y las acciones que se proyectan desde la asamblea. El diálogo se convierte así en una constante para afianzar los lazos y mejorar la práctica.
Este proceso no ha sido un camino de rosas, sino un continuo cuestionamiento de las formas de trabajo y las ideas que se lanzan tanto internamente como de cara al exterior. Así pues, es normal y previsible que entre la variedad de intereses, particulares o colectivos, que entran en juego a la hora de compartir un aula de trabajo, se encuentren desavenencias y contrastes de opiniones. Y si no hubiera tal variedad también habría conflictos, dado que éstos son inherentes a las relaciones sociales.
IV. Combinación de acción y reflexión: coherencia entre la teoría y la práctica
Si el trabajo se relegase únicamente al nivel teórico, perdería no sólo su contundencia sino también el número de gente implicada. Por otro lado, si el trabajo se traduce en una serie de prácticas sin dotarlas de sentido, también serían poco efectivas y pecarían de ausencia de elementos que permitan la continuidad. Así pues, se hace necesaria la combinación de ambas partes, la acción y la reflexión, para ser capaces de emitir una respuesta activa y contundente. No sólo eso, sino que hay que ir acercando ambas sendas de manera que se establezca una cierta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
No se puede planear y después hacer, sino que es el propio camino -haciendo- lo que va dando los puntos de reflexión. El camino se hace al caminar, no desde una sala de reuniones. Sin embargo, también es necesario expresar que no se trata de hacer por hacer, sino que se hace de una determinada manera y por unos motivos concretos que se construyen a través de la reflexión sobre la propia práctica. El análisis de lo que hacemos también sirve de base para ir adaptando y mejorando nuestra práctica.
Para la efectividad de nuestras acciones es imprescindible darle una continuidad. Y para que haya continuidad hace falta que el trabajo colectivo tome sentido por si mismo -más allá de las individualidades-. Este circuito teórico-práctico convierte a la combinación acción-reflexión en un criterio lo suficientemente importante como para ser incorporado al trabajo de base.
[1] "No tenéis vergüenza. Todo por dinero. Stop capitalismo", "El dinero acabará con la tierra. Papel podrido que nos convierte en déspotas deshumanizados", "¿Qué será lo próximo? ¿Querrán vendernos el aire? ¿Privatizarán el amanecer?" y "La única ruina que nos amenaza es vernos sin casa"
[2] Asamblea contra la destrucción del territorio en Granada
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